El calor que nos salva

Hay gente durmiendo en las veredas
para morir ahí, ateridas de frío,
muriendo por dormir en ellas.
Y los culpables salen de nuestras bocas
y ahí quedan ocultos y mudos.
La gente está muriendo de frío
mientras buscamos culpables.
En los que allí duermen y mueren
En los que pueden y no hacen
En los que ven y no se innutan
En los que siguen caminando,
por entre los cadáveres en las veredas.
En la naturaleza que castiga al desvalido...
En los gritos que apaga la noche,
sobre un cartón desecho por el hielo.
¿Quién es el asesino además del frío?
No vale encontrarlo agazapado,
vale descubrir quien salva con manos
llenas de calor humano.
A ese hay que buscar,
en el corazón que salva,
y que nos salva de los culpables...

Hernando

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