La Borra de café

Terminé de tomar el café, y la borra incrustada en la taza, mostró lo que quedó afuera. Como el olor de la lluvia que flota sobre la tierra aún mojada. Regada durante una noche susurrante que dejó las techumbres tiritando de frío.
Los que sueñan con nubes corriéndose para dejar bajar por la montaña los rayos débiles todavía, de un invierno agonizante.
Todo eso quedó en la borra, junto con el recuerdo de todos los desencuentros, o con la bifurcación de caminos que nos presentaron horizontes diferentes.
Todo aquello queda incrustado en las paredes de la taza.
Pero tu abrazo y tus besos continúan en mi pecho, atesorados...como el café tibio que lentamente se convierte en mi cuerpo, como esa vida que caminamos juntos.

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