Al final de todos mis caminos (HJI - 07/11/17)
Cada uno de sus pasos
con sus pies castigados,
en el camino del no tener,
con un imán sin fuerzas,
para cosas por adquirir;
y sobre sus espaldas
el decreto de una muerte injusta,
cayendo con suavidad el llanto,
sobre sus hombros,
de su madre a un costado del camino
del perder, a su hijo...
Perder, perderlo todo arriba del monte
sobre dos palos en cruz.
Esa es la puerta, la única,
para estar en el lugar
desde donde hoy nos mira trascendente.
Con bisagras como manos
que se abren, atraídas por imanes de luz.
La única llave para abrirla, el darlo todo
sin importarle la causa de un injusto clamor,
de un poder vacío, de un pretender de sólo tener.
Para desde allí mirarnos y esperarnos
llegar sin el imán por cosas a tener.
Es difícil el camino sin la coraza del apetecer,
con la desnudez de la humildad
con una luz que no se puede mostrar,
que únicamente se puede sentir.
Jesús hacia ti deseo partir descalzo,
para darme todo lo que no soy,
en un instante te puedo sentir
te puedo entrever en mis destinos,
en el resto de todos los instantes,
al final de todos mis caminos...


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