Árbol
Te gusta del tronco duro sentir penetrar la tierra,
para hacer las raíces que sostendrán las ramas con alas.
Te gusta ese tronco por donde corre la savia
como río para hacer la alquimia, torrente, orgasmo del instante.
Te gusta verlo quieto recibiendo tu visita inesperada
a un costado del camino para acariciarte con su sombra,
para borrar tu propia sombra.
Te gusta su energía enarbolada, ramificada,
presa de sus raíces atemporales, invisibles.
Te gusta escuchar la lluvia apagada en sus hojas.
Te gusta saber que él lo sabe tanto como tú
de la esfera enorme que lo vio nacer,
la mism que espera a ambos, al morir...
Hernando (27/12/2016)


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