Un Lugar, ya no miro
Debe haber lugares en el mundo
que al mirarlos cuando llegas
parece que son ellos los que te miran
o te elijen con cada una de las sonrisas
de sus gentes y de sus manos
que se extienden para invitarte
a que te quedes.
Los muros dejan de ser de piedras
Puedes pisar el césped sin espinas
Entras en una esfera que te incluye
En el centro el amor del invisible
Dios, y a los costados,
en una circular mirada,
mis otros hermanos y mi yo,
con sus fragmentos antes separados
ahora los contemplo, ya no los miro.


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