Cosiendo heridas
Cosiendo el corazón con heridas por doquier.
No hablo de grandes heridas, me refiero a las pequeñas, como esas de todos los días cuando piensas en ésto o aquello que se tiene la obligación de hacer antes de perecer. Claro que esas pequeñeces conectan irremediablemete con las más grandes. Innombrables por cierto.
Pero si uno aprende a coser a las pequeñas, también esa costura influye en las más grandes, y éstas ya no tienen el mismo efecto devastador.
Es necesario un buen hilo y una aguja, y una muñeca articulada como la mano de un artesano para hacer un buena costura.
Sí, es necesario una aguja con una punta bien afilada, la de la atención para darse cuenta de la herida, y con ella seleccionar el lugar de la sutura. También se necesita un hilo firme y fuerte para amalgamar las dos partes separadas, y que estas no se vuelvan a separar. El mejor hilo para unir las dos partes es la dirección, o una meta , es decir hacer que miren ambas a un mismo horizonte. En ese objetivo ambas van a encontrar la unión.
El mejor de los horizontes es la de mirar a Dios, y en él ver su supremacía, su amor y su perdón. No creo que haya un hilo más fuerte que éste para unir partes, que antes eran una sola cosa, y que por un accidente se encontraron siendo dos.
Con una fina atención y un hilo bien fuerte. se opera con la muñeca de la persistencia y la voluntad, hasta convertirla en hábito y en una forma común.
Con estos tres elementos no hay herida que no se pueda coser, sin olvidarnos de la virtud del buen ojo del artesano para enhebrar el hilo en la aguja, y así acertar el lugar exacto a coser.
No hablo de grandes heridas, me refiero a las pequeñas, como esas de todos los días cuando piensas en ésto o aquello que se tiene la obligación de hacer antes de perecer. Claro que esas pequeñeces conectan irremediablemete con las más grandes. Innombrables por cierto.
Pero si uno aprende a coser a las pequeñas, también esa costura influye en las más grandes, y éstas ya no tienen el mismo efecto devastador.
Es necesario un buen hilo y una aguja, y una muñeca articulada como la mano de un artesano para hacer un buena costura.
Sí, es necesario una aguja con una punta bien afilada, la de la atención para darse cuenta de la herida, y con ella seleccionar el lugar de la sutura. También se necesita un hilo firme y fuerte para amalgamar las dos partes separadas, y que estas no se vuelvan a separar. El mejor hilo para unir las dos partes es la dirección, o una meta , es decir hacer que miren ambas a un mismo horizonte. En ese objetivo ambas van a encontrar la unión.
El mejor de los horizontes es la de mirar a Dios, y en él ver su supremacía, su amor y su perdón. No creo que haya un hilo más fuerte que éste para unir partes, que antes eran una sola cosa, y que por un accidente se encontraron siendo dos.
Con una fina atención y un hilo bien fuerte. se opera con la muñeca de la persistencia y la voluntad, hasta convertirla en hábito y en una forma común.
Con estos tres elementos no hay herida que no se pueda coser, sin olvidarnos de la virtud del buen ojo del artesano para enhebrar el hilo en la aguja, y así acertar el lugar exacto a coser.



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