Un cumpleaños más...
Un día como hoy empezaba a respirar el aire del camino de la vida, con mi memoria blanca y con los horizontes llenos de desafíos futuros. Con una mirada sin dirección, estrenaba el presente sin saber quién era.
Y después de tantas cosas que creí aprender, una sola es la que perdura, la de poder sentir que te ofrezco lo mejor, resultado de mi intención y voluntad; y lo peor, resultado de lo imponderable, pero en aceptación y arrepentimiento.
Te lo ofrezco de corazón, a tí mi Creador como irrefutable y humilde prueba de mi amor.


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