A dónde quieres llegar?
En set./oct. del 2016 fue mi primer camino, por supuesto, el francés. Al año siguiente el portugués por la costa. Y este año desde Lourdes, empalmando con el aragonés, para luego finalizarlo desde Sarría. Y ninguno es mejor que otro, todos por igual tienen el secreto de arrebatarte de las circunstancias, ser uno mismo muy a pesar de ellas. Por eso Sr. Ortega y Gasset, el "El Yo es el yo y sus circunstancias", pero eso no ocurre en el Camino. Aquí el Yo, es el Yo y el misterio que lo ha creado...
¿Qué hago yo aquí caminando durante todo un día, o dos, cuando desde Porto para llegar a Povoa de Varzim, se puede hacer en 30 o 40 minutos, en el moderno Metro de Portugal, por tres €? Qué circunstancias tan disímiles. La primera, condicionado a la pasividad motriz que me impone la rapidez del metro. La segunda a la intención de caminar a pesar del cansancio, las vicisitudes del clima, a la mirada de incomprensión de la gente, cuando te ven caminando y llevando una mochila en la espalda.
Qué circunstancias tan opuestas!!! ¿Entonces cuáles son sus ventajas? La ventaja de la primera es por su velocidad y el ahorro de tiempo en comunicar lugares alejados. La segunda en comunicar lugares dormidos, aletargados, pero tan cercanos, por estar en el interior de uno mismo.
Pues, entonces vale preguntarse, que es lo que uno quiere, si llegar rápido, o llegar al lugar de Sí Mismo que desde niño uno viene soñando...
Llegar a conectar aquellas partes que las caprichosas circunstancias adormecieron aquel día, en donde la decisión de anestesiarlas, fue la mejor para que no dolieran tanto, y así permitirnos seguir andando, pero amordazando la sonrisa, para transformarla en mueca vacía como una máscara.
Pero el dolor de las ampollas, de la espalda vencida que lleva ropa aún mojada, la extrañeza con la que te miran, que no lastima el cuerpo, pero que obliga a hacer oblicua la mirada. Todos esos inconvenientes que te presenta el camino van de a poco, carcomiendo los hilos que sostienen la careta. Y las zonas de tu anestesia, se van , kms tras kms, haciendo visibles, palpables. Susceptibles de advertirlas para ararlas de nuevo y hacerla tierra fértil, donde germinen las semillas que te va regalando el Camino. Con un único arado, el de la Templanza.
Gracias Mi Camino.
31/05/18


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