Autoretrato
Visión dividida.
Creo que mi mitad conocida
es igual, a mi otra mitad,
la desconocida;
y es lo que me hace encontrar
la misma piedra.
Una nuca siempre perseguida,
con una frente que sueña con liberarse,
de la duda vacilante, del cerebro como flan.
Y poder intuir la certeza llena de palabras,
leídas o escritas, en la página de un libro.
Sensación dividida.
Atrás lo visto, lo que se recuerda,
donde quedaron sepultadas las precisiones.
Adelante el apuro por llegar,
y la pérdida del instante.
Un torso escondido, de no sé qué.
Boca cerrada que guarda silencio
para no ser descubierto al cruzar la niebla,
y no ser apuntado por el dedo acusador.
La otra mitad dándole paso
a la carcajada explosiva,
cuando todos se alineaban
serios a la cirscunstancia,
conviertiéndose aquella,
en risa traidora, suscitando
desencajadas miradas.
Uno de sus ojos,como de adivino.
El otro de buscador,
de como volver al rumbo.
Incómodo, por no poder atrapar
en el mismo instante, el siguiente.
Se sienten poderosas las dos mitades,
al finalizar un acto, que dura micrones
que no están adelante, sino por debajo
aquellas vuelan sobre ellos...
sobre los micrones.


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