El destino final de nuestros pasos.
Imagino que soy peregrino
con las alas de tu mirada,
y cuando pestañeas
toco sin prisa el suelo
en puntas de pies,
y cuando los siento embarrados
es porque lloras...
Y cuando avanzo muy rápido
es porque suspiras.
No pienses un compromiso de amor
en mis palabras, son porque te sueño
sin los límites que nos separan...
Aún en las palabras.
Quiero llegar como peregrino
a tu mirada, embriagado en tu risa,
y que ambos de espaldas a las cosas
bajemos la mirada ante su fuego,
y que Él sea el destino final de nuestros pasos.


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