El abrazo de un Cóndor
Abraza el horizonte circular
quien con sus manos alzados
se sabe su dueño,
sujeta su propio peso,
sólo con las alas sopladas por los cerros
y en su balanceo el ojo en alto
lo verá perderse en las laderas
por entre nubes de agua y tierra,
ahondando su eco de misterio.
Cóndor cuando vuelves,
los cielos esféricos te contienen
para que dibujes con tu vuelo
a ¡Tu Quebrada, la del Condorito!


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