Camino Milenario
Peregrinar y confundirse con los sueños que se deslizan por un camino.
Soportar una mirada que te persigue en el recuerdo.
Y a cada paso sentir que en vez de alejarte te acercas más a ella.
Atender el sendero por el cual avanzas con la incertidumbre de estar perdido.
Detenerse y conocerte.
Errar el rumbo otra vez y perderte.
Sentirla lejos, pero a la vez presente, en esa ruta que penetra la materia.
Como un pensamiento que parece gritar el viento, como aquel estorbo inmortal, que te miente que va a ser para siempre.
Las piedras, las subidas, la extrañeza de otras intenciones...y la música de los pasos en el camino milenario


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