Fragmentos

La piedra gris que vive en los siglos pegada con el sudor para levantarse contra el viento de ese mar, que hay veces que parece tragarse la tierra, con lenguas blancas de espuma furiosa. Pero no es el mar, es el viento que lo inquieta, que trae del cielo el soplo divino para probar su fuerza con la inercia de las profundidades inmutables.
Mar no eres tú el causante de ni desgracia visible, la culpa es aquella masa de aire invisible que arranca árboles y te mueve, mar, de tus entrañas...Es Dios, sólo Él y el mar, los que pueden ser inmutables!!!

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