Gigante y tenue

Tengo ganas de una poesía duradera, 
que flote en el aire como la luna, 
que no acabe después de un suspiro, 
que no se pierda en una esquina, 
que alumbre como un lejano sol poderoso, 
para abrir los ojos de los hambrientos, 
a ese pan que debería correr por las venas,
hasta salirse en un sudor y en lágrimas, 
o para cantar por los acantilados 
por una flor pequeña tras una piedra...
Aquella que quedó en mi memoria, 
invertebrada y viva.
Tan tenue como la luz de una luna,
que la mano de un gigante cortó de la pradera...

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