Seguir existiendo

Hernando, 30/09/20

Hoy he muerto. Me siento triste, pero no por estar muerto, sino por lo que sienten aquellos, que imagino que están sintiendo los que aún viven, los que me conocieron y simpatizaron conmigo; o de mis familiares, que me han conocido en tantas circunstancias diferentes  las cuales están abroqueladas con sentimientos de fuerte arraigo. En fin, no me siento triste por esta nueva situación o circunstancia, me siento triste por lo que imagino deben sentir los que sienten todos los que hoy me recuerdan.
Pero les digo a todos  ellos que la vida continúa a pesar de la muerte del cuerpo, porque el alma, el saberse a sí misma como Uno, Yo, etc. ;  no muere, y sigue existiendo en lugares diferentes a los conocidos.
Quisiera explicarles cómo es la situación, es como un  ocho que entra y sale. Entra con la presencia, el de sentirse presente en un Aquí y Ahora; y sale con una búsqueda incierta de un podría, de una potencialidad inexistente. Entra y sale, sale y entra, en ese sentirse y dejarse ir...No se deja ir totalmente, se retiene en una concentración de la presencia, pero después de nuevo, deriva, divaga, quiere perderse.
Pero ese ocho infinito no me deja, me retiene todavía, en seguir existiendo.

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