Mezclado con la Realidad del Día...
Bajo los párpados y te veo,
donde la memoria proyecta sus fantasmas.
Te mueve el río hasta la cintura.
Abro los ojos y sigues allí,
mezclada con la realidad del día...
De pronto la soberbia
de un corazón ausente,
quiere que creas en la irreverencia,
y que arremeta contra el Todo,
soberbio, infinito, profundo, inmanente.
Pero no,
me arrodillo genuflexo,
y mi humildad recibe de regalo
la presencia sin límites del espacio,
y también del tiempo.
Abro los ojos y sigues allí,
mezclado con la realidad del día...


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