El Aleph
Hernando 24/08/19
Lo encontré en fila con otros aleph. En anaqueles con olor a madera mostraban su lomo de cuero, que cubrían los hilos que sujetaban sus hojas amarillas. Alguien había dejado alli escritas, sus ideas, sus sentimientos, su imaginación, sus experiencias, el recorrido de sus caminos. Cada uno de ellos era el relato de fragmentos de una realidad de infinitos observadores, a través del tiempo.
Encontré el primero a los 15 años, el me habló de otros aleph y de un infinito, difícil de encontrar, inhallable y perdido. Cada aleph era un tibio intento por relatar el intento de su hallazgo.
Sin saber, en ese momento entré en un túnel de búsquedas, en laberintos cuyas paredes se reían de mis pasos perdidos, pero podía salir de ellos apurando la llegada a la hoja final, o cerrando el libro hasta el otro día...
O Aleph escucho mi voz intuyendo la tuya, la que me habla siempre en silencio, como si me conocieras desde siempre, los dos intentando reconstruir el paraíso perdido.


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