Córdoba de Otoño (HJI 23/03/2016)

Cara tamizada de pecas, pelirroja,
sin muchas calles recorridas,
solo las vitales, aquellas las de recorrer
el agua por una cañada
y confundida entre si el aire es luz
o la luz la respiras; si ves con tu nariz
o aspiras con tus ojos, el aire de otoño;
contorneas sobre las barandas sin saber
a dónde vas en puntillas de pies
con los brazos del equilibrista
y la mente del bohemio azul,
quisieras caer de una vez, terminada;
pero no, sigues remodelando esquinas
con tu paso inseguro y cansino,
sin saber la ciudad que quieres.
Tu cara es como la de una pecosa roja
desaliñada y otoñal.
Por entre sus paredes va ese aire
o esa luz en la Córdoba de Otoño.

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