Otoño, preludio
Se acercan las tardes con el sonido de hojas amarillas, y pronuncian los nombres escritos, calladas hojas en los libros.
Se acercan los horizontes con alas que traen el ciclo de otro Otoño.
Se levanta en tu cuello la esperanza, se alzan los brazos antes caídos, para chocar las copas como campanas, y el pincel atrapa el color del óleo en una sonrisa.
El canto de tantas cosas, van diciendo cada una su nombre mientras pinceladas van y vienen para sacarte la felicidad de encima y verla afuera, y poder tomarla como una gema que si quedase sólo en tí te lastima.
Divides el tiempo y no puedes seguir el microinstante, porque eliges el vuelo de pájaro.
Así evitas la ansiedad del que piensa como gigante pero que sólo puede hacer con manos y pies normales...
Amo al ser dentro de la piel que lo contiene.
Esa piel que el Otoño vuelve amarilla...


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