Sabemos que volamos ( HJI 16/03/2015)
Cuando creí que nunca volaría
imaginé mis pies suspendidos,
como parte de un planeta que flota,
en un espacio del cual yo soy parte.
No sabía que volaba, o que flotaba porque no sabía
cómo mirar.
Mis ojos no llegaban más allá del piso, o
sólo subían hasta llegar al techo;
pero con mi ojo interior podía ir más allá
de la esfera que nos contenía.
Entonces supe que volaba,
y que lo había hecho siempre,
y que así sería aún después de haber muerto;
Todo dependía entonces, de mi mirada,
si respetaba la estrechez del cubo o si saltaba
más allá de la esfera.
Y mi ojo, no era sólo mirada, era también tacto
más allá de mi piel, era sentir con la piel hacia adentro,
era respirar de un modo tranquilo, era nadar en la inmensidad,
del ser que nos anima…
Mi ojo no era un simple ojo,
era el ojo de aquel que viene de un antes ignoto
y sigue, aún después entre las cosas que desconozco.
No era sólo yo, éramos todos flotando en el polvo
invisible de su sentir…y mientras, hacía y hacía,
como Sísifo, infinitamente recogiendo le enorme roca
para tirarla de lo alto del monte,
sin saber jamás, para qué o por qué…
Todavía siento aquel gran ojo que lo sabe,
y nada nos dice, y nos da todo,
si sabemos que volamos…


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