Camino Francrs año 2016. Desde Saint Jean

Desde Saint Jean Pied de Port a Roncesvalles. Sábado 22/11/16. El día anterior fue problemático, el autobús que me llevaba a Saint Jean se rompió en Valcarios, 10 kms antes de Saint Jean. El chofer nos avisó que debíamos esperar 2 horas hasta el paso del próximo autobús. Yo decidí empezar el peregrinaje desde allí. Después de hacer 5 kms, faltándome dos o tres kms. para llegar me di cuenta que debí haber esperado, la ruta no tiene banquinas ni senderos para caminar y el tráfico era abundante, en autos y camiones, los cuales me pasaban muy cerca y desde curvas muy cerradas, en donde no podía ni ver que venían velozmente muchos vehículos, ni ellos verme que iba caminando. Hasta que una familia de asiáticos, que no hablaban castellano y menos inglés, se pararon para acercarme a Saint Jean. Por supuesto que accedí, había una niña de 6 años sentada atrás, me senté a su lado, mientras ella me sonreía. Después pensé que ella había sido de la idea de recogerme. Me dejaron frente a la oficina de turismo donde retiré la credencial de peregrino, y toda la familia me saludó muy afectuosamente, sobre todo la niña. Raudamente retiré la credencial y pedí que hicieran una reserva a albergue en Huntto, en el llamado Ferme Ithurburia.
Después de una subida de 5 kms llegué al albergue a las 19:30 hs, justo para la hora de la cena. Una suculenta sopa, carne de cordero con guarnición de papas y ensalada, más vino tinto y postre, me estaba esperando con comensales alemanes, ingleses y una francesa llamada Catherine, profesora de Economía y que venía caminando de Piú
A la mañana siguiente comencé el peregrinaje después de haber pasado una noche bastante sonora. Un peregrino Inglés ya jubilado, roncaba, cuyo sonido era muy similar al ruido de una motosierra prendida adentro de una cueva...Su pareja una señora inglesa, no roncaba, pero tosía bastante, que sonaba algo así como toneladas de fango despeñándose por barrancas muy altas. Bueno a pesar de ello dormí profundamente y tuve un sueño muy extraño. Soñé con un personaje muy alto vestido con una túnica color azul brillante, con zapatos negros, como de charol, que se acercó a mí caminando con los pies juntos y abiertos.Se asemejaba al caminar de un muñeco de madera, sus zapatos no eran comunes, eran como los de un muñeco, bien unidos a la altura de los talones y bien abiertos y separados en ambas puntas. Además tenía una sombrero negro, parecido al de Mickey. Se acercó a mi, en forma muy real, tanto que luego al despertar experimenté que realmente alguien muy extraño se había acercado a mí, y que en la forma en la que se presentó, había encerrada una advertencia.
Recordé ese sueño una semana después cuando sufrí la tendinitis en mi pie derecho. Hubo algo de premonitorio en ese sueño, esos zapatos de madera, con un movimiento que no era normal me estaban advirtiendo algo.
De todos modos a pesar del sueño las cosas suceden lo mismo. A pesar de la perplejidad que me dejó haberme cruzado de manera tan real con ese personaje de cuentos.
Al salir al camino del albergue a la mañana bien temprano me crucé con dos peregrinos que venían de Saint Jean, un italiano y un coreano. El coreano quedó atrás y emparejamos con un italiano llamado Francesco Marra. Hicimos amistad rápidamente y llegamos juntos a Roncesvalles. Al otro día lo convencí para que siguiéramos hasta Pamplona sin detenernos en Subiri o Larrasaoña, y de ese modo hacer dos etapas en una, o lo que es lo mismo hacer 40 kms en un día.
¿No será eso lo que quiso evitar el extraño personaje de mis sueños, que no hiciera dos etapas en un día? Bueno, creo que sí, porque la llegar a Pamplona tuve que comprarme zapatillas nuevas, ya que las que llevaba las terminé rompiendo por la gran exigencia que les di el día anterior al cruzar los Pirineos, y después al día siguiente, al hacer dos etapas sólo en un día. Pues las zapatillas nuevas, finalmente una semana después me produjeron la tendinitis...
Es muy difícil interpretar los sueños, pero a la hora de realizar el camino es necesario ser muy cauto, con respeto a saber medir el esfuerzo en función de la capacidad física y el equipo con el que se cuenta, es especial el calzado, elemento de fundamental importancia para el peregrino.

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