De los ojos hacia adentro...
Nunca avisa su llegada
ni el modo en el que
se hará ver por la ventana.
Queremos saberlo todo
sin comprender que es mejor,
no saber nada.
Dejar navegar la mente,
sin rehuir del choque,
sin perder el instante,
hacia sus adentros,
y salvar la conexión
en sus recónditos rincones
en donde las incógnitas esperan,
ver que se resuelven,
por sí solas, en la certeza
de un sentimiento verdadero.
La conexión salvadora,
de los ojos para adentro,
sin anticiparnos con inocuos brillos
para no ver lo que tarde o temprano
aparecerá por la ventana.
Querer conocer, es dejar de ser.
Sentir y confiar, es comenzar a ser,
y deja de importar la forma que tendrá,
el modo en que lo hará
y el momento exacto,
en el que se mostrará de cuerpo entero,
por la ventana.


Comentarios
Publicar un comentario