Vivir también es Morir, y viceversa

Vivir de tal manera que al morir la vida nos extrañe; por los árboles que plantamos, por las palabras por la que trabajamos para recuperar, detrás de cada sonoro traje, su alma profunda, el significado heredado y el que lego...

Y qué la muerte reniegue de recibirnos, por el gran trabajo que tendrá al intentar borrar nuestras obras buenas.

Sí, que la vida lloré nuestra partida sin regreso. 

Esa vida iracunda, que está en todas partes, vaya ensombreciendose en cada rincón de tristeza, en donde lentamente va desapareciendo el perfil de nuestro cuerpo. 

Que la vida sin poder detenerse para partir hacia otras vidas, tenga obligadamente que marcharse para que esa sombra se pose sobre nosotros, y cierre el último suspiro, y por eso se entristezca aún más, por hacer lo que no quería hacer y asi termine, obligada por un tiempo cumplido, a quitarnos el mayor de nuestros apegos, la propia  vida.

Y que al marcharse mute de piel y se convierta en muerte, con miedo de tocarnos al querer abrazarnos.

Y allí, por estar muerto y no del todo morir, comprender que la vida no es para siempre. Y que lo mismo que vale para la vida, ha de ser  también, para la muerte; que para ella tampoco existe el "siempre"

Y como es una esfera que gira, hoy se muere, para mañana, quizás nacer, adentro del corazón de una mujer ...

Que la muerte quiera devolvernos otra vez a la vida, con otros trajes y otros nombres porque no aguanta nuestra efervescencia por vivir...

Vivir también es Morir, y viceversa.

Nuestros ojos lo saben, pero desde ellos hacia adentro.

Y nuestros ojos lo olvidan , desde ellos hacia afuera.


Comentarios

Entradas populares