Insisto en escribirlo
Un plato de tu comida entrará por mi boca,
y al pasar por mi garganta, el tacto
dejado por tus manos, acariciará
una bóveda extraña y húmeda,
donde se han de unir tu soledad y la mía.
Y tu imagen virtual ante la carencia de la real irá, suave caminando por mis ojos,
y de esa bóveda saldrá un rugir de vientos
que se estampará en el velamen de mi velero contenido en recónditos rincones, para gritarle al mundo y hacerlo llegar con fuerza a donde el silencio aturde, esfumando los harapos de barcos fantasmales.
Olas que fabrica el horizonte y que al mismo tiempo las devora, nos dicen que no importa adonde nos ha de llevar la brisa, que viene como un mensajero, como gaviota que espero con la rama en su pico, como un aviso del fin de nuestro viaje, porque hallamos el hogar que nos robó el destino.
Insisto en escribirte, por los mares que son azules por su corales, y en su orila encontrar gente saludando a nuestra llegada, con sus manos como palmeras, con su sombra y su caricia, zapateando, con el ritmo de tambores, la arena.
Insisto en escribirte corazón oculto y dormido, y salir juntos y renacidos del foso abismal en el que pudimos haber caído.


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