Catalepsis

Qué bien!!!
Mis ojos se convirtieron en dos crisoles
donde se derrama tanta luz derretida.
No sé cuándo ocurrió mi ceguera,
son dos lágrimas de acero, y un algo oculto.
Soy poseído por esos objetos forjados
en un tiempo inconsciente,
ahora transfomados en cadenas.
Soy nuevo en el tanteo de un mundo
que sobresale en sus rincones.
Los sonidos me van traduciendo
dónde están las esquinas,
cuando las palmas de mis manos
se cansan de acariciar el vacío.
Me estremece un llanto lejano,
y en el escenario del cuerpo abandonado
por el alma, empieza el acto de siempre.
El fin de la catalepsis y luego los arañazos
de uñas desgarradas en el interior
del último objeto del mundo...

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