La verdad buena y la verdad mala
Ellos han muerto pero permanecen vivos
con su ejemplo.
Otros aún viven pero su ejemplo será
masticado por el oprobio y una condena inolvidable
Los primeros sin bolsos ni bóvedas, vestidos de delantales blancos, sus manos engalanan
el alma de sus palabras.
Las que no sucumben en la puerta giratoria de la mentira.
Los segundos con una amplia sonrisa y una mirada turbia que crea desasosiego en quien los mira, pasan otra vez por la puerta giratoria y se las ingenian para quedarse.
De esa puerta que gira sólo queda en la historia la verdad buena y la verdad mala.


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