Aprender a Bailar con la muerte

Todo está en nuestra mente,
saber escucharla es aprender
todo el tiempo de ella.
No enseña con imágenes,
lo hace con sensaciones.
Dada una imagen hay que extraer
la sensación que contiene su sombra.
Hasta encontrar la mayor de las sombras,
el agujero negro de la mente
Es la sensación que más enseña,
no por lo que nos diga,
porque allí no hay nada.
La enseñanza se obtiene
aprendiendo el modo correcto
de colocarse a su lado,
evitando dos movimientos reflejos
cuando la tienes enfrente:
El primero el de intentar cambiarla,
o llenarla, y transformarla.
El segundo el de dejarse seducir y cambie
nuestra dirección, tiñiendo de
negro los horizontes.
Descubrirse es aprender de sí mismo
infinitamente, descubrir que estamos vivos
y a la vez que existe una parte muerta.
La llave es caminar con ella,
sin ninguna intención hacia ella.
Por un lado, el de pretender vestirla de blanco;
y por el otro, resistir su hábil y silenciosa seducción, y taparnos con su manto,
para hacernos ver todo de color negro.
Caminar con ella,
ni debajo de ella, porque desaparecerán
nuestros horizontes;
ni por encima de ella, porque nos llevará
a metas inútiles, falsas e irreales.
Hay que aprender a caminar a su lado,
sin pisarse con ella
Cuando retrocede hacer uno adelante.
Cuando avanza hacer uno atrás...
El timonel lo sabe
en como debe colocar
la velas de su velero frente al viento.

¿Cuando nos enfrentamos a esa sensación
que no tiene explicación alguna,
a nuestro agujero negro?
Aparece ante todo cambio que
querramos imprimirle a nuestras vidas.
Y cuánto más grande es el cambio más cerca
nos sentiremos de ella.
Para bailar con la muerte y aprovechar su fuerza
movilizadora, es necesario e imprescindible
poner el cuerpo.
A todo movimiento para una mejora se opondrá
la sensación a la que nos referimos. Y ahi tendré que saber cómo ubicarme frente ella.
Si las velas de un velero oponen toda su superficie al viento, botaremos el barco. Sí colocamos el barco paralelo al viento el barco no avanzará o lo hará muy lentamente. Para que avance según la velocidad del viento es necesario ponerlo en diagonal al viento, y la fuerza propulsora acturá en ese espacio de la vela, donde se embolsa el aire.

Hernando, 20/06/19

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