Un futuro sin finales
¿Ahora? Y alli de nuevo, la asfixiante caja
negra. La lanzadera al futuro sirve sólo
para escapar siempre de la misma piedra,
del ahogo del ahora.
Entonces, saco el ahogamiento del hoy
y lo coloco con otra cadena la del mañana.
Y lo que quiero es:
Un futuro libre de meses, años y fechas.
Un futuro abierto, sin finales.
Un futuro sin calendarios, abierto, negro,
sin la luz de las cifras y con la oscuridad,
de la incertidumbre, con un horizonte sin
líneas rectas, sin calibrar y calcular.
Ese es el futuro que se me escapa
al encadenarlo a las fechas y a los planes,
a los fines en un tiempo que no será mío.
Un futuro al infinito, dirigido a las estrellas
hace que perciba el instante del presente
como una esfera de cristal que me contiene,
Sin que me ahoge en el remolino verde del tiempo...
Ese el futuro que quiero.


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