Acto Puro: meta de una verdadera meditación
De HernandoJoséIbarra-2020@copyright.com
Hay dos fuerzas en la mente, la de la concentración y la de la derivación. La primera no es natural, se logra con la voluntad. La segunda, es totalmente natural es el dejarse ir, donde no hay ningún tipo de intervención intencional, no exige de ningún trabajo de la voluntad.
La meditación es un proceso de concentración de la mente la cual tiene que luchar contra la fuerza de la derivación. Por tanto, meditar no es divagar y dejarse ir de imagen en imagen.
Meditar es dejar de derivar, de dejarse ir llevado por las circunstancias, etc. Es encontrarse a sí mismo en la lucha contra la derivación. Es darse cuenta que uno mismo es Intencionalidad pura, es Acto en busca de un objeto que lo complete.
Por el contrario en la derivación los objetos entran en la mente despertando otros actos disparados a otros objetos y así siguiendo, determinando un encadenamiento sin fin. Esta mecánica mental hace surgir estados de ánimos de ansiedad, insatisfacción, en suma, produce sufrimiento mental, el cual con el tiempo se traduce en daño físico o enfermedad.
En la meditación el camino es arduo, ya que la mente se ve en forma permanente llevada naturalmente a dejarse ir, a derivar, a sumergirse en las asociaciones infinitas de la imaginación que van deribando de una en otra. Concentrarse a través de la meditción es ir encontrándose con uno mismo como intención, el cual lo podemos definir como Acto en direccción a tomarse a sí mismo como su objeto de búsqueda.
Aquí podemos hacer la distinción entre concentración y derivación, la primera es conciencia del acto o intención hacia. En cambio la derivación está determinada por objetos a los cuales tienden los actos. Los actos son estrictamente mentales y su canal de percepción es a través del sentido cenestésico o de tacto interior. En cambio los objetos pertenecen al mundo exterior, y sus canales son los demás sentidos que nos conectan con el medio exterior.
Para la toma de conciencia de los actos con intención es necesario el desarrollo de la atención mediante la concentración, y poder hacer de los actos sus objetos.
Esto implica un cambio de sentido de vida, pues si la vida de una persona esta determinada en la búsqueda de felicidad a través de objetos tales como, el dinero, los lujos, el placer, etc. etc. estará caminando un sendero donde cada vez más se aleja de sí mismo. Si en cambio elige el sentido inverso, ya no será tan dependiente de lo que suceda a su alrededor, pues su satisfacción interior estará dada por el encuentro de sí mismo en el camino de la meditación a través del desarrolo de la concentración y la atención, para liberarse de la fuerza de la derivación de objeto en objeto que le producen más y más insatisfacción.
¿Hay un punto cúlmine en el caminao de la Meditación? Sí. Cuando se medita se va encontrando la intención como expresión del Yo y a la vez de la Conciencia. El Yo está más sujeto al mundo exterior, por tanto esta más determinado e influenciado por los objetos. En cambio la conciencia esta más determinada por los actos o intenciones. A medida que la atención se desarrolla, la consecuencia inmediata es el aumento del registro de la conciencia, y el aumento de las sensaciones cenestésicas en desmedro de las otras sensaciones. El punto cúlmine de este camino es cuando se encuentra la intención básica o Acto Puro de la conciencia. Este se puede definir como búsqueda del Todo y del Siempre. Podemos decirlo de este modo, la conciencia se encuentra entre dos coordenadas, una espacial y otra temporal. Ambas con su correspondientes opuestos. En el eje espacial, tenemos en un extremo el Todo y en el otro la nada. En el eje Temporal está en un extremo el Siempre y en el otro , el nunca o jamás.
Aquí podemos ver que la fuerza de la derivación nos lleva a la nada y al nunca. Mientras que la concentración o meditación nos lleva según nuestro esfuerzo de atención y desarrollo de la apertura del sentido interno cenestésico, a los opuestos de la nada espacial, o sea el Todo, y del nunca temporal, o sea el Siempre.
Pero cuando se ha caminado hasta el punto cúlmine, se descubre el Acto Puro de la conciencia, que el meditador, encuentra en un Acto de profunda aspiración a detener el tiempo en un "Siempre" y la de abarcar el espacio en un "Todo". Y esto no tiene una definición objetual, no hay objeto capaz de responder a a estas dos características, pues sería un objeto atemporal y sin magnitud, pero lo que no implica un vacío de pensamiento. La mente se encuentra lejos de ese vacío. De lo que está vacía es de objetos que la hagan someterse a las limitaciones del tiempo y el espacio.
La mente o conciencia se funden en un Acto Puro como objeto de búsqueda. Objeto y Acto son lo mismo.
Para ser conscientes de cualquier objeto es necesario tener presentes las coordenadas espacial y temporal.
Ese Acto Puro libre de objetos, por tanto libre de Espacio - Tiempo, es trascendente a las limites del espacio y del tiempo. Al ocurrir esto el meditador experimenta que su pensameinto se llenó de si mismo y rompió aquellos límites, y al romperlos puede sentir el detenimiento del tiempo y que su pensamiento, al no tener límites, se extiende al todo.
Por supuesto, que la fuerza derivativa sigue actuando, y esto significa que no se podrá estar mucho tiempo en ella, lo que si es notorio que el paso del tiempo se enlentece. Uno puede sentir que estuvo apenas unos minutos en medio de la experiencia, y cuando sale de ella ver que en realidad han pasado horas.
Las consecuencias a nivel físico son muy favorables. El registro del Acto Puro, produce el restableciendo del equilibrio de todas las energías del cuerpo. Todas las sensaciones internas se equilibran.
La meditación es un proceso de concentración de la mente la cual tiene que luchar contra la fuerza de la derivación. Por tanto, meditar no es divagar y dejarse ir de imagen en imagen.
Meditar es dejar de derivar, de dejarse ir llevado por las circunstancias, etc. Es encontrarse a sí mismo en la lucha contra la derivación. Es darse cuenta que uno mismo es Intencionalidad pura, es Acto en busca de un objeto que lo complete.
Por el contrario en la derivación los objetos entran en la mente despertando otros actos disparados a otros objetos y así siguiendo, determinando un encadenamiento sin fin. Esta mecánica mental hace surgir estados de ánimos de ansiedad, insatisfacción, en suma, produce sufrimiento mental, el cual con el tiempo se traduce en daño físico o enfermedad.
En la meditación el camino es arduo, ya que la mente se ve en forma permanente llevada naturalmente a dejarse ir, a derivar, a sumergirse en las asociaciones infinitas de la imaginación que van deribando de una en otra. Concentrarse a través de la meditción es ir encontrándose con uno mismo como intención, el cual lo podemos definir como Acto en direccción a tomarse a sí mismo como su objeto de búsqueda.
Aquí podemos hacer la distinción entre concentración y derivación, la primera es conciencia del acto o intención hacia. En cambio la derivación está determinada por objetos a los cuales tienden los actos. Los actos son estrictamente mentales y su canal de percepción es a través del sentido cenestésico o de tacto interior. En cambio los objetos pertenecen al mundo exterior, y sus canales son los demás sentidos que nos conectan con el medio exterior.
Para la toma de conciencia de los actos con intención es necesario el desarrollo de la atención mediante la concentración, y poder hacer de los actos sus objetos.
Esto implica un cambio de sentido de vida, pues si la vida de una persona esta determinada en la búsqueda de felicidad a través de objetos tales como, el dinero, los lujos, el placer, etc. etc. estará caminando un sendero donde cada vez más se aleja de sí mismo. Si en cambio elige el sentido inverso, ya no será tan dependiente de lo que suceda a su alrededor, pues su satisfacción interior estará dada por el encuentro de sí mismo en el camino de la meditación a través del desarrolo de la concentración y la atención, para liberarse de la fuerza de la derivación de objeto en objeto que le producen más y más insatisfacción.
¿Hay un punto cúlmine en el caminao de la Meditación? Sí. Cuando se medita se va encontrando la intención como expresión del Yo y a la vez de la Conciencia. El Yo está más sujeto al mundo exterior, por tanto esta más determinado e influenciado por los objetos. En cambio la conciencia esta más determinada por los actos o intenciones. A medida que la atención se desarrolla, la consecuencia inmediata es el aumento del registro de la conciencia, y el aumento de las sensaciones cenestésicas en desmedro de las otras sensaciones. El punto cúlmine de este camino es cuando se encuentra la intención básica o Acto Puro de la conciencia. Este se puede definir como búsqueda del Todo y del Siempre. Podemos decirlo de este modo, la conciencia se encuentra entre dos coordenadas, una espacial y otra temporal. Ambas con su correspondientes opuestos. En el eje espacial, tenemos en un extremo el Todo y en el otro la nada. En el eje Temporal está en un extremo el Siempre y en el otro , el nunca o jamás.
Aquí podemos ver que la fuerza de la derivación nos lleva a la nada y al nunca. Mientras que la concentración o meditación nos lleva según nuestro esfuerzo de atención y desarrollo de la apertura del sentido interno cenestésico, a los opuestos de la nada espacial, o sea el Todo, y del nunca temporal, o sea el Siempre.
Pero cuando se ha caminado hasta el punto cúlmine, se descubre el Acto Puro de la conciencia, que el meditador, encuentra en un Acto de profunda aspiración a detener el tiempo en un "Siempre" y la de abarcar el espacio en un "Todo". Y esto no tiene una definición objetual, no hay objeto capaz de responder a a estas dos características, pues sería un objeto atemporal y sin magnitud, pero lo que no implica un vacío de pensamiento. La mente se encuentra lejos de ese vacío. De lo que está vacía es de objetos que la hagan someterse a las limitaciones del tiempo y el espacio.
La mente o conciencia se funden en un Acto Puro como objeto de búsqueda. Objeto y Acto son lo mismo.
Para ser conscientes de cualquier objeto es necesario tener presentes las coordenadas espacial y temporal.
Ese Acto Puro libre de objetos, por tanto libre de Espacio - Tiempo, es trascendente a las limites del espacio y del tiempo. Al ocurrir esto el meditador experimenta que su pensameinto se llenó de si mismo y rompió aquellos límites, y al romperlos puede sentir el detenimiento del tiempo y que su pensamiento, al no tener límites, se extiende al todo.
Por supuesto, que la fuerza derivativa sigue actuando, y esto significa que no se podrá estar mucho tiempo en ella, lo que si es notorio que el paso del tiempo se enlentece. Uno puede sentir que estuvo apenas unos minutos en medio de la experiencia, y cuando sale de ella ver que en realidad han pasado horas.
Las consecuencias a nivel físico son muy favorables. El registro del Acto Puro, produce el restableciendo del equilibrio de todas las energías del cuerpo. Todas las sensaciones internas se equilibran.


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