En mis libros
En mis iibros detuve el reioj insanciabie del
tiempo, que no sólo devoraba las horas, sino que también se iba comiendo, sin pausa mi existencia.
En mis libros pude detener ese río imparable del tiempo...
Digo mis libros aún de aquellos que no son míos, pero los siento como tales porque al abrirlos una dimensión atemporal me cobijaba, como lo hacía mi madre cuando la luz del día me abandonaba en la noche muda.
Su retirada, la del día, abría paso a una mujer
siniestra de largo traje negro que acechaba desde todos los rincones, era la noche.
Pero siempre estaba ella, mi madre, para demorar mi miedo.
Luego vinieron los libros para convertir las noches de sombras en espíritus susurrantes: las letras, las palabras, los seres, las historias.
Así hice con ellos, con mis hijos, contándoles cuentos que buscaba prestados de una biblioteca pública, a la cual me había asociado para eso, para nutrirme de imágenes y de seres atemporales, y
poder avisarles que habia una dimensión distinta que no estaba regida por el tiempo, por los plazos, por los vencimientos, por el fin de las cosas. Allí siempre había un comienzo, un principio, un primer paso.
Todavía resuena en mi memoria, mientras caen lágrimas por mis mejillas, aquella frase melodiosa de: "habia una vez en un lugar..."
Y yo sabía, secretamente donde podía llegar a estar ese lugar: En una selva en cuya profundidad el rugido de un león se podía escuchar a varios kilometros, desde un lugar, agazapados con mis hijos, guareciéndonos de la noche para no ser vistos por la fieras...
En una esfera transparente surcando el firmamento, donde me turnaba con ellos para sostener el control de mandos. Y en ella, traspasando galaxias y acercándonos a planetas ignotos.
Sobre un velero en el mar Caribe acompañados de delfines, durante el día, y de ballenas, en donde sólo podíamos ver sus ojos asomarse sobre la superficie de un mar en suspensión.
En un globo aerostático sobrevolando praderas verdes sembradas de trigo y con caminos llenos de amapolas, y deseando dar la vuelta al mundo en 80 días.


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