No debo mirarlos
A los Miles de rostros serios con el tiempo contado. A la Gente que grita como desde el patio de su casa...A los millones de dígitos apretando teclas virtuales. A la Ansiedad por el próximo paso dentro del miedo a no llegar y perder. A los Músculos crispados en las mismas zonas que disimulan la tinta azul que tiñe los recuerdos. A la Tensión que avergüenza y a la tristeza. A la Soberbia que crece alrededor de la luz tenue de una brillante idea...A las Miradas que se cruzan, a los rostros desconocidos pero siempre iguales. A los Sentimientos inocultables tras los gestos. A los sueños que se tejen sin ninguna experiencia en el día. A las intuiciones fantasmágóricas que surgen en las fronteras de la razón pura. A los puntos de vistas flotando dentro de inmanencias desconocidas pero sentidas como si hubiesen sido vividas. A la incomprensión de aquello que antes de irme a dormir, tenía totalmente claro. A ese mecanismo imprevisible que nos hace olvidar de lo más importante. No debo mirarlos.


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