La Ardiente
Se ha despertado de una larga siesta. Se despereza por dentro cuando le caen las descartables láminas del óxido. Permanece en silencio o muda como siempre; con la inocencia natural de una cosa...Únicamente me habla cuando hecho leños en sus entrañas. A veces le cuesta encender porque se siente culpable de todos los restos de árboles que se devora. Pero en su bondad sabe que no tiene culpa y, entonces, me habla con lenguas de calor que emanan de su corazón ardiente.


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